Los “para qué” no son fáciles de responder. Nunca lo fueron. Son capaces de desnudar cualquier acción desvelando tanto sus virtudes como sus vergüenzas. Al dar una respuesta al “para qué” de una acción, mostramos si esta, desde sus orígenes hasta su finalidad, es correcta o no.
Uno de los personajes ficticios que se ha visto sometido al escrutinio del “para qué” es Batman. Si le preguntamos el “por qué” de su identidad, nos responderá que se enfunda ese atuendo para sobreponerse a su propio miedo, llegando a dominarlo y convirtiéndolo en su propia identidad. Pero si le preguntamos: ¿Para qué ser Batman?, la respuesta es más difícil. En sus primeros años, nos responderá: para vengar la muerte de mis padres. Pero con el paso del tiempo, nos dirá que es Batman para evitar que Gotham siga en manos de criminales. En la película “El caballero oscuro”, un enemigo de Batman, el Joker, sacude el “para qué” de nuestro héroe. Batman cree ver que su “para qué” no tiene más consistencia, ya que en vez de limpiar Gotham de corrupción está (aparentemente) provocando su aumento. Por ello, está dispuesto a abandonarlo todo. Al no encontrar una buena respuesta a su “para qué”, nada tiene sentido.
De manera imperfecta, esto nos puede ayudar a comprender el “para qué” de la humanidad. Existen dos respuestas a nuestra pregunta, basándonos las dos teorías vistas en el artículo anterior:
Evolucionismo. La ciencia no tiene un “para qué”. Si lo hace, ya no es únicamente ciencia, sino filosofía. El evolucionismo se jacta de basarse en postulados únicamente científicos, por lo cual hacerse esta pregunta iría en contra de su esencia. Al no tener la humanidad un “para qué”, se quedaría sin base moral alguna para sustentar no solo su origen sino su existencia presente y futura. El hombre sería el fruto de leyes físicas y no morales, y por lo tanto no tendría por qué dejarse gobernar por ley moral alguna.- Creacionismo. Encontramos el “para qué” del creacionismo en la Biblia (origen de esta teoría). Dios crea el hombre a su imagen y semejanza y le da el dominio sobre todo lo que le rodea en la tierra. Dios recomienda al hombre que cuide de lo que se le ha otorgado, haciéndolo fructificar. Después, el Creador mira a su alrededor satisfecho, afirmando que todo lo creado, incluyendo el hombre, es bueno (Génesis 1:31).
¿Para qué creó Dios al hombre, y para qué le dio el dominio de un planeta tan rico como la tierra? Dios creó al hombre y a la mujer para que viviesen felices. Para ello los creó a su imagen y semejanza, capacitándolos para amar, crear y multiplicarse. También les dio una tierra que descubrir, disfrutar y cultivar. De esta manera el creacionismo da un gran valor al hombre dándole un origen y una razón para su existencia.
Pero el plan parece no haber tenido éxito. ¿Por qué? A partir de ahora intentaremos descubrir quién es Dios, cual era su plan inicial para nuestro planeta y para el universo entero y que ocurrió para que el plan no funcionase.
“El cristianismo, de ser una farsa, es de poca importancia, pero si no lo es, es de suma importancia”.
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