jueves, 13 de enero de 2011

Bien vs Mal

Bien y mal.
He aquí dos conceptos que impregnan absolutamente todo lo que conocemos. Aunque algunas religiones y filosofías han intentado eliminarlos o relativizarlos, su marca está presente en las grandes religiones y filosofías de nuestro planeta. Y la mayoría señalan como origen de estos dos conceptos a dos entes radicalmente opuestos, las cuales en un momento dado dan comienzo a una milenaria confrontación.
El conflicto entre el bien y el mal ha cautivado a la humanidad desde sus principios, y prueba de esto son sus innumerables representaciones artísticas. En la literatura, autores como Víctor Hugo, J.R. Tolkien, León Tolstoi, John Bunyan, Charles Dickens, Julio Verne o C.S. Lewis han abordado este tema de maneras distintas. Unos enmarcan este conflicto dentro de la historia y otros dentro de la sicología, ciencia ficción o mera fantasía alegórica.
En otro tipo de arte, como son los cómics, el conflicto entre el bien y el mal ha acampado a sus anchas. Esto en gran parte se debe al boom de superhéroes americanos. Cada uno de ellos cuenta en sus aventuras con numerosas confrontaciones a temibles adversarios. Y es curioso ver como cada héroe tiene más de un enemigo. Por ejemplo, Batman no cuenta solo con el Joker, sino también con Harvey Two-Faces, Scarecrow, The Pengüin, Catwoman, Bane…
A su vez al darse cuenta la industria cinematográfica del suculento filón de las historias de esta vieja confrontación, se subió al carro de sus precarios comienzos, sacando películas como: Ben Hur, El Planeta de los Simios, Star Wars, Avatar, El Señor de los Anillos, Robin Hood, Superman, El Zorro, La Guerra de los mundos, Iron man… A todos nos gustan historias. Es como si fuesen parte de nosotros. Todos saltamos de alegría al ver como el héroe se escapa de una muerte segura, y todos lloramos al ver como el bien gana y el orden deseado se restablece.
Sinceramente creo que la razón por la que este tipo de historias nos fascina tanto es porque realmente forman parte de nuestro ser. La confrontación entre el bien y el mal parece ser un principio que asimilamos sin esfuerzo alguno, de manera natural. El niño de tres años ya juega a buenos y malos con sus juguetes, sin tener realmente una noción de lo que la lucha entre el bien y el mal implica.
En el último artículo vimos que el plan de Dios para la humanidad no se cumplió. Dios plantó en la mente del hombre la noción de eternidad, lo cual provoca que este último viva con la vista puesta en la eternidad y que no consiga asimilar la temporalidad de lo que le rodea. No obstante, hoy vivimos en un mundo temporal. ¿Qué ocurrió para que el hombre se encuentre viviendo en un mundo tan extraño a su propia mente?
La respuesta está en la primera confrontación entre el bien y el mal, la cual dio lugar al mundo que hoy conocemos. Lo que queda por ver ahora es: ¿qué, como y cuando ocurrió todo?

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